Orden de traslado del cadáver de Fernando Villegas García al cementerio de El Puerto de Santa María.
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La tragedia de un mecánico cántabro, condenado a la pena de muerte y fallecido en la enfermería del Penal de El Puerto de Santa María

Orden de traslado del cadáver de Fernando Villegas García al cementerio de El Puerto de Santa María.
Orden de traslado del cadáver de Fernando Villegas García al cementerio de El Puerto de Santa María.

Texto: Fernando Sígler Silvera.

Fernando Villegas García fue uno de los 388 cántabros que cumplieron condena en la Prisión Central de El Puerto de Santa María (Cádiz) en la guerra civil y la posguerra, y en esta ocasión se destaca su caso por su final trágico en el Penal portuense. Nacido en Miengo (Cantabria), fue ingresado en esta cárcel gaditana el 1 de febrero de 1939, cuando contaba con 30 años de edad. Mecánico de profesión, se había afiliado al sindicato UGT durante la República. Cuando se inició la sublevación militar contra el régimen republicano, él prestó servicio como mecánico en el ejército gubernamental en San Sebastián. Estuvo también en el frente de Irún. Al caer Donostia en manos rebeldes, se desplazó a Vizcaya, donde fue ascendido a capitán de milicias del Segundo Batallón de la Segunda Brigada. Mandó una compañía en el sector de Orduña y, al replegarse las fuerzas republicanas a Cantabria, en los de Villacarriedo y Santibáñez. Al caer esta región en poder sublevado, el 27 de agosto de 1937 fue detenido y encarcelado en la Prisión Provincial de Santander. Fernando Villegas estaba casado y tenía tres hijos. Tras abrírsele un procedimiento sumarísimo de urgencia, fue sometido a un consejo de guerra colectivo en Santander el 31 de agosto de 1937. En la sentencia, dictada el mismo día del juicio, en el que careció de las mínimas garantías, se le atribuyó como “hechos probados”, en los que se basó el fallo condenatorio, su militancia ugetista, su servicio dentro del ejército gubernamental y el hecho de que utilizara una ametralladora en el frente de Irún. El tribunal, integrado por Francisco Naranjo, Carlos de la Cruz, Adolfo Martínez y Rafael Ganievo, lo acusó de un delito de “rebelión” (aberración jurídica consistente en que quienes verdaderamente se rebelaron acusaron de rebeldes a quienes se mantuvieron fieles al régimen constitucional) y lo condenó a la pena de muerte. El 1 de enero de 1939 le fue conmutada esta pena por la de prisión perpetua, y el 28 de enero siguiente fue conducido a la Prisión de El Puerto de Santa María. En esta cárcel enfermó, y fue ingresado en la enfermería el 12 de junio de 1941. La dirección general de Prisiones ordenó su traslado a la cárcel de Aranjuez, pero el 12 de agosto de 1941 el médico encargado de los servicios sanitarios del penal portuense, Juan Salván Marto, certificó que Fernando Villegas padecía tuberculosis pulmonar, por cuyo motivo no podía “ser trasladado ni empleado en trabajos de ninguna especie”. Este documento lo hizo llegar al director de este centro penitenciario, Jesús Sánchez Trigueros, quien dos días después comunicó a la dirección general la imposibilidad de efectuar dicho traslado. La enfermedad se agravó y el 22 de octubre de 1941 el guardián de la enfermería de la prisión de El Puerto, Prudencio Fernández, certificó el fallecimiento del mecánico cántabro, tras haber pasado cuatro meses en esta dependencia sanitaria de la prisión. Su cadáver fue trasladado al cementerio de El Puerto de Santa María por ocho reclusos por orden del director. Sus compañeros de penal se hicieron cargo de su cuerpo a las 17:15 horas del mismo día, y regresaron a la prisión a las 18:15 horas, tras darle sepultura.
Pese a su fallecimiento, los trámites burocráticos sobre su condena siguieron su curso, y así el 24 de enero de 1943 el auditor de guerra de Bilbao comunicó la concesión de la prisión atenuada, con la orden de su excarcelación, con una pena definitiva de 12 años y un día de reclusión, que se extinguiría el 28 de agosto de 1949. El 5 de febrero de 1943, el director de la Prisión de El Puerto de Santa María comunicó a la administración de Justicia que Fernando Villegas había fallecido dos años antes. Al año siguiente, el 13 de marzo de 1944, el alcalde de Oyarzun le pdidió al director de la cárcel portuense una certificación acreditativa de las causas que motivaron el fallecimiento de este recluso, con objeto de tramitar la pensión de orfandad de sus hijos. Aún el 22 de mayo de 1944 el juez militar de Santander comunicaba al director de la Prisión de El Puerto una nueva liquidación de la condena de Fernando Villegas, que, con los abonos practicados, cumpliría el 19 de agosto de 1967.

Fuente: Archivo Histórico Provincial de Cádiz, Prisión Central de El Puerto de Santa María, caja 29343, exp 12.

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